Ser una persona de calidad es una elección personal.
Es una opción que seleccionas.
Eliges llevar una vida de calidad, y seleccionas hábitos saludables.
Eliges hablar con un lenguaje de calidad, y seleccionas un habla sin palabrotas.
Eliges lecturas de calidad, y seleccionas según el buen gusto, de acuerdo con tus conocimientos de historia de la literatura, según principios morales, los que tú has elegido para tí.
Eliges arte de calidad, y haces el esfuerzo consciente de no conformarte con creaciones de gusto banal, sino que seleccionas las creaciones refinadas.
Eliges viajes de calidad, y los realizas seleccionando los lugares que visitarás, buscando la cultura, el aprendizaje, los placeres refinados, las actividades que aportan un valor estético a tu experiencia.
Ser persona de calidad implica una disciplina, la disciplina de elegir y no dejarse llevar por la corriente.
También hay que tener formación cultural para poder ejercer el buen gusto.
Existen varios ámbitos sociales y culturales donde no se valora lo selecto.
Podríamos trazar una línea en la que situaríamos dos polos: el de la taberna en uno, y el de la biblioteca en otro. Las personas se sitúan hacia uno u otro polo, según sus inclinaciones. Sus gustos, sus conversaciones sus actividades se mostrarán en consonancia.
Cuanto más cerca del polo tabernario, menos se valoran los libros. Allí se concentrarán personas que no lean, o que no tengan un nivel muy alto de lectura. Como si a pesar de leer en su lengua nativa no pudieran leer más allá del nivel A2 de idiomas.
Cuanto más cerca del polo de la biblioteca, más elevado va siendo el nivel cultural y menos palabrotas habrá en el lenguaje que se use, menos animalescos serán los gustos y más refinadas las aspiraciones.
Yo invito a formar parte del Club Guislena a las personas que han trazado una frontera en esa línea, más allá de la cual no tienen interés por deambular. Las personas de calidad no tienen interés por el polo tabernario y por el contrario sí que gravitan hacia el polo del nivel cultural más elevado.
Las personas de calidad no dicen palabrotas.
Las personas de calidad no juegan a matar seres en videojuegos.
Las personas de calidad no quieren ver series de televisión con escenas brutales ni atroces, ni llenas de groserías.
Las personas de calidad tienen el espíritu refinado, y lo cultivan dedicando sus intereses a la Alta Cultura.